Veintiséis obras de la Colección de Arte Banco Sabadell forman parte de la exposición «Ausencias y presencias. Los artistas de Deering en la Colección de Arte Banc Sabadell», organizada por el Museo Maricel de Sitges. La muestra, que puede visitarse hasta el 25 de octubre de 2026, pretende reconstruir las ausencias de los artistas catalanes y españoles de finales del siglo XIX y principios del siglo XX que formaron parte del Museo de Maricel a partir de la Colección Deering, basándose en las presencias de estos mismos autores en la Colección de Arte Banco Sabadell.
El hilo conductor de la exposición es la figura de Charles Deering, industrial, filántropo y coleccionista norteamericano, que impulsó el Palacio de Maricel como escenario de una ambiciosa colección de arte hispánico, en la que destacaban nombres capitales como Goya, El Greco o Zurbarán. En el periodo en que Maricel actuó como contenedor de esta colección, el proyecto contribuyó decisivamente a construir un relato patrimonial y artístico sobre Sitges y su proyección cultural.
La propuesta actual plantea, precisamente, una reconstrucción de ausencias: recupera y recontextualiza a aquellos artistas que formaron parte de la colección de Charles Deering en Maricel a partir de un fondo externo, la Colección de Arte Banco Sabadell, y los hace regresar a los muros de Maricel. Entre los nombres que vertebran la muestra destacan Ramon Casas, Mariano Andreu, Enric Casanovas, Oleguer Junyent, Joan Llaverias, Joaquim Mir, Joan Roig i Soler, Santiago Rusiñol, Eliseu Meifrèn, Arcadi Mas i Fondevila, Ricard Canals, Joaquim Sunyer o Hermen Anglada-Camarasa, entre otros, figuras clave de la modernidad artística catalana, que reaparecen en un espacio cargado de historia y significado. Su “presencia” se refuerza mediante un recurso sugerente: las obras dialogan con imágenes antiguas que evocan el esplendor de Maricel. Uno de los principales méritos de la exposición es que conecta tres dimensiones a menudo separadas: la historia local (Sitges y Maricel), la historia del coleccionismo (Deering como figura decisiva) y el papel de las colecciones corporativas como la de Banc Sabadell, que aquí actúa como proveedora de obras para reabrir el relato y hacerlo legible hoy.
Ubicada en el Museo de Maricel, la muestra se convierte en un ejercicio de retorno y revisión: recuperar presencias para comprender mejor las ausencias y, con ello, repensar Maricel como un espacio vivo de significados, más allá de la postal patrimonial.